The Rapture en Groove: la bipolaridad post punk
El ahora trío neoyorquino volvió a presentarse en Buenos Aires después de cuatro años y medio; crónica y fotos
Invitar al baile no es una tarea sencilla, mucho menos si se busca propagar el contagio desde un puñado de canciones que son, ante todo, una confesión a corazón abierto. Y algo de eso hay en In The Grace Of Your Love, el álbum con el que The Rapture volvió a Buenos Aires después de cuatro años y medio. El disco está atravesado por una serie de sucesos experimentados por el guitarrista y cantante Luke Jenner, que encuentra en el post punk su bálsamo espiritual y también su método catártico.
A diferencia de su debut porteño (en el Gran Rex a fines del 2007), esta vez el contexto fue el adecuado. Por más que dentro de Groove el calor supere los límites de lo tolerable, The Rapture merecía pisar el escenario de un boliche. Tras un set rockero de Carca, y después de que DJ Stuart atizara el fuego con una selección de hits ad hoc (Bloc Party, !!!, Phoenix y Le Tigre), el ahora trío neoyorquino (el bajista y compositor Matt Safer se bajó en el 2009 y en vivo lo reemplaza Harris Klahr de Q and Not U) salió a escena con la canción que titula su último disco y "Never Die Again", un comienzo algo errático que tuvo su contracara en "Pieces Of The People We Love" y "Get Myself Into It".
Que un boliche fuera el lugar ideal para The Rapture no tuvo que ver sólo con sus ritmos quebradizos, sino también con la dinámica de su show. Como si se tratase de un DJ set, los temas se fusionaron entre sí: la extensa coda de la sofocante "Olio" se convirtió en el comienzo de "Children" y, sobre una inalterable base de batería, el tecladista y saxofonista Gabriel Andruzzi transformó "Whoo! Alright - Yeah... Uh Huh" en "House Of Jealous Lovers" a puro golpe de cencerro.
Pero todo lo que sube tiene que bajar: que varios de los temas más recientes del grupo versen sobre la congoja de Jenner ante el suicidio de su madre ("Sail Away", "Miss You", "Come Back To Me") pusieron a la fiesta en segundo plano para que el vocalista exorcizara sus demonios frente a la audiencia. Como para compensar el momento agridulce, la banda marcó el final de su set con la frenética "Echoes", o un recorrido ilustrativo por donde se asocian y emparentan el dance punk, el free jazz disonante y la rabia hardcore.
Ya sobre el final, "How Deep Is Your Love?" trajo de nuevo el convite a sumarse a la pista de baile sin vueltas. Con un final traducido a una extensa zapada de batería, sintetizadores y saxo, Jenner abandonó el escenario mientras sus compañeros cedían ante una improvisación contagiosa que desencadenó en un final abrupto. El fervor del público tuvo en vilo a los asistentes de escenario por unos minutos, que dudaban entre desarmar los equipos o dejar todo listo para que la banda siguiera tocando. Pero la breve especulación dio enseguida paso a la realidad concreta: el show había terminado y, al igual que en el 2007, The Rapture dejó con ganas de más.
Por Joaquín Vismara