Dolorosa despedida al guitarrista Gustavo Kupinski“Ando ganas de encontrarte, cuánto lejos que estás acá, Ando ganas de encontrarte. Ando lejos, más no me da. Llora, llora, llora mi pena de amor. Llora, llora, llora mi pena por vos”, reza la canción Ando ganas, de Los Piojos, con frases que hoy no sólo los piojosos suspiran, porque Gustavo Kupinski era un músico muy querido en el ambiente y fueron muchas las personas que lamentaron y despidieron al gran guitarrista nacional.
EL SOL “Ando ganas de encontrarte, cuánto lejos que estás acá, Ando ganas de encontrarte. Ando lejos, más no me da. Llora, llora, llora mi pena de amor. Llora, llora, llora mi pena por vos”, reza la canción Ando ganas, de Los Piojos, con frases que hoy no sólo los piojosos suspiran, porque Gustavo Kupinski era un músico muy querido en el ambiente y fueron muchas las personas que lamentaron y despidieron al gran guitarrista nacional.
UN ADIÓS PREMATURO. “No era tu hora groso”, “Gracias por todo”, “Se fue mi primer amor”, son algunas de las frases de los fanáticos que inundaron las redes sociales. Personalidades del ambiente también se conmovieron con la prematura muerte de Gustavo, Gonzalo Bonadeo, por ejemplo, escribía en su cuenta de Twitter: “A los que recuerdan a Tavo como un fenomenal guitarrista, no se dan una idea del gran tipo que fue. No tengo palabras para mi pena”. Cientos de usuarios de facebook cambiaron sus fotos de perfil por la imagen de la cinta negra y la insignia de la banda piojosa en señal de luto.
TENÍA PROYECTOS. Tavo fue durante casi veinte años el guitarrista de la banda Los Piojos, a la que ingresó en sustitución de Pablo Guerra. En el 2009, tras la disolución de Los Piojos, Gustavo arrancó un nuevo proyecto artístico, Revelados, y al año siguiente fue convocado por la heredera de Sumo, Las Pelotas. Sin embargo, el destino decidió arrebatarle todo a este artista que tenía mucho más talento para compartir. Hoy, la guitarra se tiñe de negro y todos lamentan la partida de otro grande. Ya lo decía Ringo Starr: “Miro el mundo y me doy cuenta de que está girando, mientras mi guitarra llora suavemente”.
