Rod Stewart en Vélez: el fino arte de la seducción
En su nueva presentación en el país, el cantante repasó sus éxitos ante más de 45 mil personas; crónica y fotos
El escenario es para Rod Stewart una traducción literal de las cosas que más le gustan en la vida: brillo, lujos, fútbol y mujeres bonitas. Bajo esas condiciones, es difícil que el ex Faces pierda un centímetro. Sale puntual, se desliza enfundado en un traje amarillo chillón, saluda al público con los brazos en alto, sonríe seductor a una multitud caliente y ahí nomás empieza a dictar ese curso intensivo de estilo escocés que puede ser inspirador o humillante por igual. Y eso sin siquiera abrir la boca.
"Love Train", "Tonight's The Night (Gonna be Alright)" y "Have You Ever Seen The Rain" son las primeras piezas de un catálogo de hits universales. Dirigida por su tecladista Chuk Kentis, la banda de Stewart es una empresa dedicada a satisfacer la necesidad del cliente. Rodeado de hermosas mujeres que no sólo tienen faldas cortas y piernas interminables, sino también la capacidad para cargarse con vuelo un buen número de solos (saxo, violín, mandolina), en el mundo de Stewart parece no haber lugar para la imperfección. Aunque claro, no sólo basta con la imagen: en cada canción se las ingenia para mostrar su carisma de galán tierno, esa puntería para seleccionar repertorio, ese timbre entrador que lo posiciona como un intérprete único.
Con una puesta en escena que recae sobre el juego de imágenes coloridas en una pantalla que conforma el total del fondo del escenario, los climas van mutando y también las épocas. "Hace ya cuarenta años que esta canción es un éxito", dice antes de presentar la rockera "Maggie May", el éxito mundial que catapultó su carrera en solitario; o "Twisting The Night Away", de Sam Cooke, que toca desde la época de los Faces.
Para cuando suena la épica "Downtown Train", de Tom Waits, Stewart ya salió de escena, dejó a su batero batallando detrás de los parches, y volvió vestido de fucsia para reinventar la escena. Todo cambia de color, hasta las luces, y se hunde en el momento más intenso de la noche. "Vamos a cantar unas canciones soul que ustedes aman", avisó antes de una gran versión de "Have I Told You Lately", de Van Morrison, que terminó con el estadio encendido y la ovación más pesada de la noche. Después llegó "I Don't Want to Talk About It" de Danny Whitten, y "You're in My Heart" (con imágenes del Celtic de fondo, su equipo del alma), para reforzar la vigencia de esa voz gastada que, de alguna manera, forma parte la vida de estas más de 45 mil personas adultas que aprietan, deliran y se vuelven a enamorar.
Mientras el cantante va por su tercer cambio de ropa, suena "Proud Mary", el segundo homenaje a Creedence de la noche, en la voz tronadora de una de sus coristas. Cuando Stewart se reincorpora, lo que llega es "Rhythm of My Heart" y un final que se entremezcla entre la voz del cantante y la de sus compañeras, casi como en una orgásmica competencia de talentos. Empate técnico.
Entre todo esto, Rod -66 años y un estado envidiable- nunca pierde el humor. Juega a ser torpe, se desenvuelve como un Elvis afectado, o muestra videos de YouTube en pantalla gigante. "Éste soy yo borracho, y éste soy yo más borracho", dice mostrando su bizarra versión travestida, con peluca y minifalda, a todo el José Amalfitani. ¿Eso para qué? Para encargarse del clásico "Hot Legs", que al final termina cantando a medias; en cambio, se esfuerza por despuntar su tradición futbolera mostrando la destreza de su pierna derecha con un buen número de pelotazos al público. Y eso tampoco lo hace mal.
El último golpe bajo de la noche es "Sailing", en una conmovedora versión del tema de Gavin Sutherland, que termina por enmudecer el estadio. "¡Los amo!", fue lo último que dijo Rod Stewart feliz antes de abrazarse a su equipo y transformarlo todo en una pista de baile con "Do Ya Think I'm Sexy?" y forzar una respuesta que no hace falta transcribir.
Por Juan Barberis - rollingstone.com.ar/1417409-rod-stewart-en-velez-el-fino-arte-de-la-seduccion