Pelotas que destellanLa banda liderada por el guitarrista Germán Daffunchio realizó dos funciones en La Trastienda Club para despedirse de su público porteño hasta el próximo año.

Los minutos parecían horas y el tiempo se escurría a cuentagotas para un público que no podía contener la ansiedad de ver a su banda de cabecera. Deambulaban por el lugar en búsqueda de un trago para ver mejor o de algún rostro conocido para entablar una conversación que apresurara el andar de las agujas del reloj.
“Las pelooo, las peloooo….”, gritaba la gente con la intención de motivar la salida de los músicos para compartir juntos uno de los últimos conciertos de este año que hulle por la tangente. “Que podes dar” desató la alegría contenida, traducida en un pogo que alivió las tensiones.
“Ya no estas” y “Combate” fueron recibidas calidamente por el público, que ayudó a la banda en la interpretación. La banda irradiaba una energía positiva, lucía animada y sonaba impecable. Daffunchio estaba de muy buen humor, bromeaba con sus compañeros y buscaba complicidad en sus fanáticos, incitándolos a callar o reír junto a él durante “Tormenta en Júpiter”.
Una rabiosa versión de “La vaca y el bife” más “La marmota” provocaron “Destellos” incandescentes y ardientes que encandilaron oídos pasmados por un deleite musical sublime. “Personalmente” se sumergió en un mar de palmas al compás; Mientras que “No me acompañes”, permitió respirar aunque sin apagar el deseo de bailar en una seguidilla de canciones realmente indomable: “Siento luego existo”, “Si supieras” y “Transparente”, todas con cadencia reggae, “Cuando podrás amar”, con Sebastián Schachtel en acordeón, y un final vehemente que tuvo en “Corderos en la noche” los acordes correctos.
Llegó el momento de los himnos peloteros: el clásico “Capitán América”, con su respectivo abucheo a la canción patria norteamericana, “Bombachitas rosas”, siempre con la voz de “Bocha” Sokol retumbando en la memoria, “Muchos mitos” y “20 minutos”. Ante “La mirada del amo”, meticulosa y expectante, la gente entregó un inmenso pogo “Esperando el milagro”.
“Menos mal” y “Sueños de mendigos” le dieron forma a un final tan tranquilo como apabullante que llegó, tras varios amagues de retirada, con “El cazador” más “El ojo blindado.
Autor: Emmanuel Angelozzi (rock.com.ar)