Pearl Jam 20 / 20 (primera parte)
A propósito del vigésimo aniversario de Pearl Jam, este es un repaso de los principales hitos de la gran banda liderada por Eddie Vedder. Veinte años de historia contados a través de veinte momentos definitivos para una agrupación que hoy es querida y respetada por (casi) todos. Y, si el Perú no se cae a pedazos después de la segunda vuelta electoral, es posible que muy pronto la tengamos entre nosotros.
1. Green River y Mother Love Bone: La PrehistoriaDe las cenizas de este par de seminales actos originarios de Seattle surgió Pearl Jam. O por lo menos en la breve existencia de ambos se forjó la prehistoria de lo que sería Pearl Jam pocos años después. Green River fue fundada en 1984 por futuros miembros de Mudhoney y PJ, mientras que Mother Love Bone, el antecedente inmediato de los autores de “Ten”, fue liderada por el estrepitoso vocalista Andrew Wood hasta su temprano fallecimiento como consecuencia de una sobredosis de heroína en marzo de 1990. Este hecho marcó abruptamente el final de MLB y, de alguna manera, propició el inicio de PJ, básicamente la misma banda –el núcleo formado por Stone Gossard y Jeff Ament—con algunos nuevos integrantes: el guitarrista Mike McCready, el baterista de Soundgarden Matt Cameron (con quien grabaron un demo y recién se integraría a la banda de manera definitiva casi una década después) y cierto surfer llegado desde San Diego con aspiraciones de cantante de rock.
2. La llegada de Eddie VedderLas primeras grabaciones de Pearl Jam se remontan a setiembre de 1990, cuando en San Diego, California, un joven tablista de muy pocas palabras llamado Eddie Vedder añadió su voz a unas grabaciones que le envió desde Seattle su amigo Jack Irons, uno de los tantos bateristas que pasaron por la banda a lo largo de los años. Luego, Vedder viajó a Seattle para conocer a sus futuros compañeros de ruta. Y el ‘click’, aunque no instantáneo, fue perdurable: solo David Abbruzzese, baterista a quien pocos recuerdan, siguió cultivando cierto desprecio por Vedder incluso varios lustros después de ser despedido del grupo en 1994. Lo cierto es que con el paso de los meses, no de los años, Vedder se convirtió en el líder natural de Pearl Jam. Y el responsable mayor de que la banda siga siendo importante hasta nuestros días.
3. "Ten" (1991)Editado en agosto de 1991, uno de los discos más representativos y emblemáticos de toda la década fue durante mucho tiempo uno de esas producciones que los críticos ‘iconoclastas’ adoran destruir: que es un álbum anacrónico, que suena como el ya caduco ‘rock de estadio’ de los 70, que sus letras son insoportablemente autoindulgentes, en fin, que no soportaría de ninguna manera la prueba del tiempo… Se equivocaron, pues. Si bien no es mi disco favorito de Pearl Jam (no está ni en mi Top 3 personal), “Ten” estableció desde el inicio las bases sobre las que se construiría el estilo y la personalidad de la banda; y tiene algunos de los himnos rockeros más emocionantes de la década, como “Alive”, “Even Flow” y “Jeremy”, todos exitosísimos singles que aun hoy mantienen buena parte de la fuerza atemporal que los volvió hits universales. Hay que recordar, además, que “Ten” fue un disco que tardó mucho en alcanzar al público masivo: recién accedió a los primeros lugares del ránking de “Billboard” un año después de su lanzamiento.
4. La rivalidad con Nirvana y la explosión del grungeFue el ‘clásico’ del rock alternativo de inicios de los 90: Kurt Cobain y Nirvana eran percibidos como auténticos herederos del alarido punk, mientras que Eddie Vedder y Pearl Jam eran nada más que un puñado de vendidos al sistema corporativo que se limitaban a reproducir sonidos ya escuchados hasta la saciedad. Tal dicotomía, evidentemente, fue una tremenda estupidez estimulada por cierto sector de la prensa que buscaba capitalizar la explosión del llamado ‘sonido de Seattle’, que en ese entonces convirtió a esa localidad del estado de Washington en una suerte de capital internacional del estilo y la moda. Si bien Cobain alguna vez criticó ácidamente “Ten” (“Ese disco no es alternativo. Tiene muchos solos de guitarra”, dijo), el líder de Nirvana sí llegó a forjar una entrañable amistad con Vedder y algunos de los otros miembros de Pearl Jam, como quedó atestiguado en el backstage de la entrega de los premios MTV de 1992, cuando los dos vocalistas se dieron un provocativo beso en los labios mientras Eric Clapton interpretaba “Tears In Heaven”.
5. "Vs." (1993)O la banda luchando por conservar su dignidad e independencia en un medio que se tornaba cada vez más opresivo y castrador. O el precio de la fama y la fortuna. Vaya que a Vedder y los demás integrantes de Pearl Jam les costó lidiar con esos demonios. Si el debut había tardado varios meses en lograr un impacto perdurable en la industria, el segundo disco de la banda estuvo durante cinco semanas consecutivas en el primer lugar de “Billboard” y estableció un nuevo récord de copias vendidas por un álbum en su primera semana. Sin videos oficiales que promocionasen sus singles, este álbum produjo un efecto paradójico: así como consolidó su estatus de banda estelar y proyectó la popularidad de PJ a nuevos niveles, también alimentó nuevas y todavía más insidiosas críticas del mismo sector de la prensa que nunca los aceptó como fuerza artística perfectamente legítima. Casi veinte años después, ahí están verdaderos clásicos como “Daughter”, “Rearviewmirror” y, sobre todo, la entrañable “Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town”, una de las baladas más queridas de todo el catálogo de PJ, para probar que este disco, ya sin los prejuicios circunstanciales que surgieron en el año de su aparición, hoy merece todo el respeto del mundo.
6. “Vitalogy” (1994), “No Code” (1996) y “Yield” (1998)Un inmenso contingente de hinchas de Pearl Jam, entre ellos los más recalcitrantes, atesora el tercer y cuarto como sus favoritos entre todos los discos editados por la banda, y razones no les faltan. Ya un poco sacudidos de los conflictos existenciales generados por “Ten” y “Vs.”, su tercer álbum fue recibido por la cátedra y los fanáticos como el inicio de una fase de madurez para la banda, en la que empezaron a explorar nuevos nichos estilísticos, pulieron las letras de sus canciones y se mantuvieron algo distanciados del acoso mediático. No obstante, la canción más popular de “Vitalogy” –“Better Man”, perpetuo clásico de los conciertos de la banda—fue grabada originalmente para el álbum previo. De cualquier manera, “Vitalogy” es un disco que les devolvió muchísima credibilidad y en cierto sentido prefiguró todo lo que vendría después. Como “No Code”, que si bien se trató de un álbum más bien transicional para PJ, como alguna vez lo declaró el propio productor Brendan O’Brien, es uno de eso discos que no dejan de crecer con el tiempo. Lo escuché nuevamente para escribir esta nota y créanme que me pareció muchísimo mejor que en los noventa. En “Hail, Hail”, cuando Vedder canta “Solo puedo ser tan bueno como ustedes me lo permitan”, uno siente que se estuviera dirigiendo a sus compañeros en la banda. Para este álbum, además, entró a PJ el baterista Jack Irons, viejo compinche de Vedder, pero solo soportaría durante algunos pocos años la presión que suele circundar de manera permanente a las bandas que realmente importan.
Como dije, los fanáticos de verdad suelen debatirse entre estas dos producciones para seleccionar a su favorita del catálogo, pero mi álbum predilecto de Pearl Jam siempre será “Yield”, de 1998. Y puedo pasarme horas dando argumentos, concretos y emocionales, para justificar esa elección. Pero solo diré una cosa: cada vez que escucho temas como “Brain of J.”, “Given To Fly” o “Do The Evolution”, hoy como hace quince años, mi reacción es la misma: saltar sobre la cama como un poseso frente a un micrófono imaginario perpetrando mis mejores movimientos de ‘air guitar’. Amo “Yield”, así de simple. Eso nunca va a cambiar.
Nota: en esa misma época, 1998, Pearl Jam puso en circulación el sencillo más exitoso de toda su historia haciendo básicamente lo mismo que nuestros queridos Dolton’s unos treinta años antes: un cover genial de “Last Kiss” (“El último beso”), de Wayne Cochran, que en la década de los 60 fuera popularizada por J. Frank Wilson and the Cavaliers.
7. La amistad con los héroes: Neil Young y Pete TownshendUna de las tantas cosas que siempre admiraré de Vedder y compañía es la manera en que han sabido compartir con el resto del mundo el afecto y la devoción por sus principales héroes musicales. Con Neil Young, incluso, grabaron un disco completo, el recomendable aunque últimamente olvidado “Mirror Ball”, de 1995, que ojalá pronto sea debidamente reeditado, porque lo merece (y, por favor, que sea con el añadido del EP “Merkin Ball”, registrado en esas sesiones). Aparentemente, la banda y Young tuvieron su primer encuentro en un concierto en homenaje a Bob Dylan realizado en el Madison Square Garden de Nueva York en 1992. Además del disco en conjunto y el hecho nada desdeñable de que Pearl Jam haya tocado más de cien veces en vivo “Rockin’ in the Free World”, clásico tardío de Young, Vedder fue el encargado de pronunciar el discurso oficial cuando el ex Buffalo Springfield ingresó en el Salón de la Fama del Rock & Roll en 1994. Aquella vez, el cantante dijo cosas como: “No sé si existe otro artista en el Salón de la Fama con una carrera que siga siendo tan vital como la de Neil. ¡Algunas de sus mejores canciones están en su último disco!”. Hay que decir que esto de dar discursos le va muy bien a Vedder: también celebró de esa manera los ingresos al Salón de la Fama de R.E.M., los Ramones y The Doors.
Si siente una profunda admiración por Young, a Vedder lo domina un fanatismo realmente enfermizo por Pete Townshend y The Who. De hecho, el vocalista ha hecho a lo largo de su vida todo lo humanamente posible para probarle al mundo que su amor por The Who no es algo meramente circunstancial. Y “Baba O’ Riley” debe ser el mejor cierre que uno puede imaginar para un recital de Pearl Jam.
8. La pelea con Ticketmaster y el activismoLos integrantes de Pearl Jam han abrazado tantas causas benéficas y han peleado en tantos frentes ideológicos que, en ese sentido, a estas alturas deben ser superados en sus iniciativas humanitarias tan solo por Bob Geldof y U2. Pero tampoco se trata de un complejo mesiánico, como en el caso del ubicuo Bono, sino de un compromiso serio y militante con sus principios más arraigados. Por ejemplo, cuando percibieron que la empresa Ticketmaster tenía el monopolio de la venta de entradas para los conciertos en Estados Unidos, decidieron prescindir de sus servicios. Y, como consecuencia, la banda se enfrascó en una dura batalla legal que casi acaba con ella. Perdieron dinero. Perdieron aliados en la industria. Pero ganaron una credibilidad que hasta hoy se mantiene: ya nadie se atrevería a acusar a Pearl Jam de vendidos. Nadie.
9. Los videos (o la ausencia de ellos)“Dentro de diez años no quiero que la gente se acuerde de nuestras canciones por sus videos”, dijo alguna vez Jeff Ament. Y, bueno, veinte años después la gente solo se acuerda del video de “Jeremy”, porque básicamente fue el último que hicieron con la MTV en mente. Ese video fue censurado ominosamente y, aun así, recibió duras críticas por la violencia que sugería. Lamentablemente, también tuvo algo de presagio: la cadena que hoy tiene como su reina excluyente a ese bodoque embadurnado de bronceador que responde al apelativo de Snooki se negó sistemáticamente a transmitirlo desde la masacre de la escuela de Columbine en 1999. Tras “Jeremy”, PJ solo lanzó un video más en la década del 90: “Do The Evolution”, de “Yield”, elaborado enteramente con animaciones y dirigido por dos maestros del género, como Kevin Altieri y Todd McFarlane, el mismo del cómic de culto “Spawn”.
10. Los proyectos paralelosSon tantos que solo haré una apuradísima revisión de los más relevantes. El primero de ellos se remonta a la prehistoria de la banda: Temple of The Dog, un proyecto formado entre 1990 y 1991por miembros de Soundgarden (Chris Cornell y Matt Cameron, quien se unió a PJ en 1998) y lo que eventualmente se convertiría en Pearl Jam (Ament, Gossard, McCready y un entonces minuciosamente ignoto Vedder, quien aportó su voz en la inolvidable “Hunger Strike”) para rendirle tributo al fallecido líder de Mother Love Bon Andrew Wood.
Pero Vedder, quien también cantó con la banda del gran Mike Watt (ex Minutemen) en su gira de 1995 –no se pierdan el tema “Against The 70’s”, que aparece en el disco “Ball-Hog or Tugboat”—y en The Quick Ones, no es el único miembro de PJ que se ha aventurado a recorrer caminos distintos en simultáneo. Stone Gossard lanzó un par de discos con la agrupación Brad a mediados de los 90; Jeff Ament formó Three Fish con Robbi Robb y Richard Stuverud; y Mike McCready, el más activo de todos, estuvo en el ‘súper grupo’ grunge Mad Season al lado de miembros de Alice in Chains y Screaming Trees y, finalmente, en The Rockfords, una agrupación en la que se reunió con sus viejos compañeros de secundaria.
fuente:
http://blogs.elcomercio.pe/lapoptelera/ ... parte.html