No Te Va Gustar, gustó bastante en RosarioLos uruguayos de No Te Va Gustar agotaron en Rosario las localidades del Anfiteatro Municipal para el show final del sábado. El último de la gira “El camino más largo Tour”. Un periplo de veinticinco días, despidiendo el álbum homónimo, pero también anticipando lo que será el sexto material de los orientales, que ya tiene nombre. “Por lo menos hoy”, se llamará esta flamante placa que estará disponible a partir de octubre.

Pero del material venidero hubo apenas un par de inéditos (hasta ahora) de los doce cortes que contendrá. “Los indiferentes” y “Tu defecto es el mío”, estuvieron de estreno y suenan un poco despojadas de las influencia autóctonas del Río de La Plata. Estas dos canciones se agregan a “Cero a la izquierda”, que ya venía sonando, y que también estará en el mojón de estudio número seis, de la discografía de NTVG.
Claro que curiosear novedades fue sólo la excusa de las tres mil personas que colmaron el Parque Urquiza, para ver a los liderados (literalmente) por Emiliano Brancciari, que cumple como primer guitarra, voz y además compositor de la compungida y emotiva prosa de No Te Va Gustar.
Pero poco de melancolía y de nostalgia desplegó, en su impronta, esta murga uruguaya sobre el escenario, que de murga tuvo muy poco, y que demostró, un profesionalismo impecable de tracción a sangre durante las dos horas de concierto.
Mucha de las canciones, comenzaban con luces enfocando a Brancciari sereno y con su eléctrica, y finalizaban con un grupo sonando en su plenitud, e inclusive con su frontman multipropósito, estallando de ira rocker, con su gola carrasposa, desfilando varias de las violas de su envidiable colección. “Rata” fue un ejemplo claro, de ese manejo de emociones sobre el escenario, que llegó a estar al dente con el reggae lover “Verte mejor”, evaporándose luego entre los samplers de pagode de otro dotado de la banda, Marcel Curuchet (teclados).
No Te Va Gustar no desentona con la media de las agrupaciones que se forjan del otro lado del charco, aunque en vivo, definitivamente supera las expectativas de los curiosos y justifican la fidelidad de aquellos adeptos. Incorporando electrónica y chucherías, que les permite ir formando un estilo particular, pero sin descuidar, baladas bellas (”Tan lejos”), o esperanzadores mensajes (”No hay dolor”), que navegan en el subconsciente cobran vida en quien las escucha.
Pero más allá de la carga emotiva, los vientos (que no se apreciaron demasiado el sábado a cielo abierto), la guitarra de Brancciari, que adquiere protagonismo en sus dedos, precisamente parte de la anatomía que también Curuchet utiliza para acolchonar las melodías de estos uruguayos que eligieron Rosario para cerrar su gira y así lo hicieron. Entonando un fragmento del “Tema de Piluso” (Fito Paez), y regalando tres bises para un público fervoroso, casi futbolero, y no es para menos ante tanta garra uruguaya.
Autor: Pablo Díaz D'angelo (desde Rosario)-www.rock.com.ar