Julia Mengolini: entre La Cámpora y Sex and The City
La periodista, panelista de Duro de Domar y militante cuenta cuáles son las cosas que realmente le importan
Son las nueve de la mañana de un lunes frío y Julia Mengolini no tiene, salvo por esta nota, demasiados motivos para madrugar: su trabajo como panelista en Duro de domar la ocupará recién a la noche y el resto de sus obligaciones -las grabaciones de Consciente colectivo, el nuevo proyecto que conduce por Canal Encuentro; su semanario en Radio Nacional y las entrevistas que llevan su firma en Ni a Palos, suplemento joven de Miradas al Sur- no figuran en la agenda del día. Pero no reclama un rato más de sueño y abre las puertas de su ph de recién separada que, a esta hora, está siendo bendecido por los rayos de sol que entran por un ventanal soberbio.
De todos los cambios que acompañan una ruptura amorosa, el único que alegra a Julia es la mudanza a su nueva casa, de pocos detalles nac a excepción del mate que compartimos, pero sí muy pop, en el sentido más warholiano del término: de las paredes blanquísimas cuelgan fotos de Marilyn Monroe y en la mesa ratona descansan una docena de revistas Vogue y Vanity Fair que su hermana le manda desde Estados Unidos y que, junto con Página/ 12, conforman su resumen de medios preferido. Julia es periodista egresada de TEA y militante de La Cámpora. Las dos cosas por separado, aclara: "Periodista militante no, porque terminó siendo un mote que les ponen a los periodistas que asumen el compromiso que tienen, cuando los otros se supone que son independientes y tampoco lo son".
Y es una orgullosa emergente de la ola de programas kirchneristas (los producidos por Diego Gvirtz), aunque de cara a octubre no sean pocos los que le aconsejen moderar su perfil: "Hasta el Teto Medina me dijo alguna vez: «Cuidate un poco, porque después éstos se van y uno queda pegado»". Pero el compromiso político no le quita espacio a una coquetería que heredó de su madre y que, en la Legislatura, donde trabajó junto a Juan Cabandié, le hizo ganar el alias de "Carrie Bradshaw", el personaje principal de Sex and the City. Por suerte, piensa ahora, la exposición televisiva no aumentó la obsesión por la imagen; al contrario: "Al principio pensé: «Cagué, ahora me pongo anoréxica y pienso todo el día en cómo me miran los demás». Pero me pasó al revés, me concentré mucho más en los contenidos. Me preocupa hablar bien, si lo que digo es inteligente, si soy sólida y si estoy informada. Lo demás pasó a ser secundario". Por eso, no bien termine esta charla de chicas, Julia renovará el mate y se entregará a las noticias que a la noche avivarán el debate en el programa de PPT en el que viene demostrando que no tiene nada que envidiarle a Josefina "Piernas" Pouso ni a sus compañeros más informados. El sol, que sigue entrando por la ventana, anuncia un buen comienzo de semana.
Por Natalia Laube