Frank Kozik: dibujar para no trabajar
El artista gráfico de los años grunge visita Buenos Aires y explica porqué eligió ser un creador de juguetes y no un empresario discográfico
Cualquiera que haya tenido una banda durante los '90, sabe que en aquel entonces las cosas se hacían de manera muy distinta a como se hacen ahora. Mientras que hoy cualquier banda crea un evento en Facebook, arma un flyer con el Corel o Photoshop y sube sus canciones grabadas con la PC a Internet, antes la movida era más artesanal, y era normal ver a los miembros de los grupos repartir volantes a la entrada/salida de los shows (armados y dibujados a mano, por supuesto) y distribuir los demos o álbumes en casete y, al final de la década, en CD. Frank Kozik era uno de los tantos que -como cualquier otro- se entretenía dibujando flyers, posters y tapas de discos. La principal diferencia fue que él lo hizo para bandas como Soundgarden, Pearl Jam, Red Hot Chili Peppers, Stone Temple Pilots, Jane's Addiction, Offspring, Melvins, Nirvana y Beastie Boys.
Aunque Kozik suene balcánico, nació en España, y de chico se mudó a Estados Unidos. En los '80 se supo meter en el ambiente del rock, que en aquel entonces comenzaba a experimentar el revival punk que derivaría en el grunge. Además de su trabajo como artista, dirigió clips para Soundgarden y fundó el sello Man's Ruin Records, con el que editó los primeros discos de bandas como Kyuss, Queens of the Stone Age, Melvins, Turbonegro, The Hellacopters y los argentinos Natas. En la actualidad, Kozik combina su fanatismo por los juguetes con el street art, el pop art, el rock y su lectura política, que resulta en unos chiches irresistibles, anárquicos y tentadores. Kozik mostrará algo de lo suyo en el Puma Urban Art, el 28 y 29 de mayo en el Centro Cultural Recoleta. "También voy a salir de noche por ahí, y comer, cosas que sé hacer muy bien", dice.
Lo que empezó como un hobby se transformó en tu trabajo hasta hoy. ¿Cuándo te diste cuenta de que podías hacer plata con eso?
Creo que la primera vez que el dueño de un club me dio 20 dólares para que haga un afiche de un show, me hizo pensar que era mejor ganar 20 dólares así que en una obra en construcción.
No es difícil imaginarte como un fanático de los juguetes. ¿Cómo fue tu infancia? ¿Tuviste muchos?
Mi infancia fue... distinta a la del resto. Fue tan compleja que necesitaría mil páginas de una novela psico-dramática para explicarla. Digamos que me alegro que haya quedado en el pasado. No tenía tantos juguetes, lo normal, nada extraordinario. Pero sí definitivamente soy un fanático de los juguetes y muñecos. Los colecciono desde hace 30 años: tengo viejos, de plomo, japoneses, y muchos más.
Hace 12 años, Man's Ruin publicó Ciudad de Brahman, de Natas. Lo curioso es que, en 1999, Natas no era una banda muy conocida en la Argentina. ¿Por qué los elegiste?
Recuerdo que me gustó mucho el demo que me enviaron, realmente. Y lo mejor fue que era gente muy profesional y con la que fue muy fácil trabajar. El resultado fue excelente.
En 2002 el selló cerró. ¿Qué fue lo que pasó y porqué te retiraste del negocio de la música?
Me quemó la cabeza, me cansó y me aburrió. Es un negocio muy complicado y lo fue más todavía durante la crisis que empezó a sufrir la industria en 2001. La verdad es que ahora no tengo idea de cómo está todo, no estoy muy metido en eso. De vez en cuando voy a ver alguna banda que le gusta a mi mujer, pero eso es todo. Lo único que hago es escuchar viejos discos de heavy, black metal y grindcore. Lo que más extraño de aquellos tiempos es el pelo que tenía, nada más.
Por Leonardo Ferri