Fito Páez fue el cierre perfecto para el General Rock
El festival que se llevó a cabo en San Martín tuvo momentos brillantes durante los tres días de duración. El rosarino ofreció un concierto de grandes éxitos para una multitud y fue un broche de oro. Antes, El Cuarteto de Nos brilló sobre el escenario.
Fueron tres días intensos, llenos de música, de promesas y consagrados. Así, el General Rock ya está instalado y ahora viene la difícil misión de cuidarlo y continuarlo, porque sino todo el trabajo habría sido en vano.
El evento está bien organizado, ofrece amplias y cómodas instalaciones, hay seguridad como para que todo sea en paz y, muy importante, una grilla que se destaca, tratando de mostrarse equilibrada.
Así, este domingo –día de cierre- hubo para todos los gustos. Los primeros en sorprender a la multitud estimada en unas quince mil personas (pasaron casi cincuenta mil durante los tres días) fue Raivan Pérez. Fuerza, calidad y mucho rock en la propuesta de los “veteranos” del rock mendocino, más precisamente de San Martín.
Después le llegó el turno al cantante de moda, Dread Mar-I. Fue recibido con una ovación y su set fue muy disfrutado, especialmente por los más chicos. Mariano Castro (tal como se llama el artista en cuestión) basa su propuesta en un reggae marcado con letras muy espirituales y pacíficas, lo que lleva a que la masa se calme y baile a su estilo. No fue el punto más alto pero, muchos de los que fueron anoche lo hicieron para ver a este artista.
Como previo al cierre subió al escenario el poderoso Cuarteto de Nos. Los uruguayos ofrecieron un tremendo set, lleno de contundencia musical y basado en las canciones que le abrieron las puertas en la Argentina y el resto de América Latina.

El Cuarteto suena bien, contagia, y anoche ofreció la mejor de las puestas en escena de los tres días, ya que mostraron el mismo show que vienen ofreciendo en teatros, aprovechando de la mejor manera las enormes pantallas de leds.
Por último, Fito Páez arrancó cuando el reloj marcaba que faltaba una hora para el nuevo día, y durante una hora y cuarenta y cinco minutos desgranó un show lleno de hits, con esas canciones “que sabemos todos”.
El rosarino, poco habitué a los festivales, se sintió muy cómodo y lo demostró desde el escenario. Feliz, sonriente, con ganas y acompañado por una rockera banda como Coki & Los Killer Burritos paseó por ª”Follies Berges”, “Llueve sobre mojado”, “El diablo en tu corazón”, “Al lado del camino”, “El chico de la tapa”, “11 y 6”, “Un vestido y un amor”, “Circo beat”, “Confiá”, la tremenda “Ciudad de pobres corazones”, “Dar es dar”, “A rodar mi vida” y “Mariposa technicolor” entre otras gemas de su inventario.
Gran final para un excelente festival, que es necesario que se instale en Mendoza.
Un detalle: buena apuesta la de poner un escenario dos, en una carpa para que se muestren las bandas emergentes. Hubo gente que pasó mucho tiempo allí. Pero, cuando el predio comenzaba a llenarse se tornaba imposible acceder al lugar. Tal vez, habría que revisar su ubicación.
Por último: de estas bandas emergentes hay cosas muy buenas. Instrumentistas virtuosos, propuestas desafiantes y sueños en potencia. Pero también hay mucha copia, poca inventiva y muy malos cantantes. La verdad es que debería cantar el que sabe o el que estudia para eso, pero no basta sólo con el carisma que puede aportar un frontman. Si un grupo de chicos, entusiastas, llenos de sueños, quieren incursionar en este mundo deben saber que tienen que ofrecer lo mejor y de este puñado de bandas que pasaron por ese escenario son muy pocos los que se han preparado para emprender camino a la gloria. Falta estudio y sinceridad.
Necesitábamos al General Rock. Gracias por estar. Ya estamos esperando el del año que viene.