En una nueva edición del Random Experimento, la participación de Sucubo y una deuda cancelada: The Band
Agradezco a Sucubo por sus palabras y su necesaria participación en el Random Experimento. Déjolos:
Existen muchas películas de recitales. La mera presencia de Justin Bieber o los Jonas Brothers en el cine de su barrio podría considerarse como un argumento particularmente convincente respecto del hecho de que existen demasiadas. Sin embargo, pocas son tan necesarias como El último vals.
La película es el registro del recital de despedida de The Band, un grupo que comenzó su carrera en el año 1958, como músicos de acompañamiento de Ronnie Hawking, extraña mezcla canadiense de Elvis Presley y Horacio Guaraní. Ya en los sesenta, primero como la banda del Dylan de los Basement Tapes y luego por cuenta propia, editaron algunos de los mejores discos de la década como Music from the Big Pink o que el lleva simplemente su nombre, grabaciones quizás más apreciadas por la prensa que por el público general
Para el año 1976, llevaban dieciséis años de gira ininterrumpida y el costo de los excesos comenzaba a hacerse evidente en el cuerpo y la coherencia muchos de sus integrantes. La decisión de un último concierto y el proyecto de un grupo exclusivamente dedicado al estudio se tomó a regañadientes, más por la presión de su guitarrista, Robbie Robertson, que por el consenso del resto de los músicos.
El resultado dista de ser una película perfecta. Muchos de los involucrados han sido particularmente críticos con el retrato que Martín Scorsese ofrece de la banda y algunos de los hallazgos, como el plano fijo de Moody Waters cantando Mannish Boy, se debieron mas a accidentes felices que a una cuidadosa planificación. Técnicamente hablando, Hanna Montana en 3D es un producto mucho más logrado.
Lo importante es que, desde el punto de vista musical, el concierto esta lleno de versiones antológicas, no solo de temas clásicos de los anfitriones sino también canciones de otros artistas como "Helpless" de Neil Young o "Caravan" de Van Morrison. Incluso se produce el milagro de hacer soportable la presencia de Neil Diamond.
El último vals es una celebración y, al mismo tiempo, un adiós de una forma de entender al rock. No hay sectores VIP ni sponsors y los invitados están ahí más por una cuestión de afinidad que de marketing. Nadie intenta tocar el último single. Es una reunión de viejos conocidos. Todo el concierto tiene un aire de despedida, una idea subyacente de que la fiesta termina y alguien esta dando vuelta las sillas.
En ese sentido, los años siguientes no fueron particularmente piadosos con los involucrados. El punk, la música disco y la industria discográfica les pasaron por encima. Muchos de ellos desaparecieron o perdieron relevancia, volviéndose artistas de culto o, peor aún, versionadores de sí mismos. Algunos, como el pianista Richard Manuel no llegarían a ver el fin de la siguiente década.
Quizás por eso es que me gusta tanto El último vals. La idea de congelar el tiempo. Como con las fotos de casamiento de ciertos matrimonios mal avenidos, uno puede pretender que lo peor no pasó, que la gente sigue festejando, comiendo torta y nunca se pelea. Que, en última instancia, el secreto de un final feliz es simplemente saber dónde dejar de contar la historia.
Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados
No puede abrir nuevos temas en este Foro No puede responder a temas en este Foro No puede editar sus mensajes en este Foro No puede borrar sus mensajes en este Foro No puede enviar adjuntos en este Foro