Día D: la alegría es solo brasileña
A cinco años de la implosión de Cienfuegos, la banda (sin Rotman) vuelve a la carga bajo el nombre de Día D y se presentará el viernes 25 en el Marquee
"Se levanta 6.30 para ir a trabajar, una luz que asoma lo vuelve a lastimar, su cuerpo no es el suyo ni su personalidad, sólo hablan las palabras que un día te dirán: sucia rutinaaaaa", brama Martín Aloé (bajo y voz) en "Sucia Rutina", con la mala leche que hizo de Cienfuegos la luz negra más potente y cautivante de la escena argentina de los 90. Hoy Aloé nuevamente junto a Fernando Ricciardi (batería) Hernán Bazzano (guitarra, voz y coros) y Diego Aloé (guitarra, voz y coros) vuelven al ruedo bajo el nombre de Día D, se presentarán el viernes 25 de noviembre en el Marquee (Scalabrini Ortiz 666) y ya están grabando lo que será su disco debut.
La ecuación es sencilla: Cienfuegos menos Sergio Rotman. La violenta implosión de la banda que con Hacia el cosmos (1999) parecía que daría el salto definitivo a la popularidad dejó muchas heridas expuestas. Las versiones cruzadas nunca pudieron confirmarse. Finalmente el grupo se disolvió y las amistades se resquebrajaron hasta el hueso. Ni más ni menos que lo que les pasa a muchos amigos o compañeros de trabajo. Pero claro, cuando hay música de por medio las disputas se hacen más visibles y del lado de los fans empieza a jugar el vértigo de lo que ya nunca será. Aunque en estos casos nunca se sabe que tan irreversible puede ser una ruptura.
Más allá de las especulaciones, Día D tiene mucho para decir. "Al sol", "Perra", "En tu nariz", "Sucia rutina", "Nada mas", "La baraja", "Tony", "El diablo bajando por la colina (gun club)", "Mi marcha" y "Lechiguanas", son algunos de los temas nuevos. Y por supuesto que en vivo hay lugar para varias paradas en el repertorio de Cienfuegos. "Estamos tranquilos, pero cada vez más aceitados y contentos", le explica Martín Aloé a RS
En realidad, Día D nació en los 80... Sí. Era nuestra banda del secundario. Empezamos cuanto teníamos 14 años, en 1982. Éramos un trío: Fernando Ricciardi, Hernán Bazzano y yo. Nos llamábamos Día D, Los Marginados, Los Masturbadotes y finalmente quedó Día D. Éramos bien punks. Más adelante se sumó Gigio como guitarrista y después Sergio (Rotman). Ya para ese momento hacíamos una especia de post punk ska medio raro. Yo también tocaba en Los Pillos y después me fui a España. En el 95 volví y armamos Cienfuegos en base a lo que era Día D, con mi hermano reemplazando a Gigio (que se quedó en España) y Sergio dejando el saxo y haciéndose cargo de gran parte de las voces. Ahora volvimos a llamarnos Día D porque fue el germen de toda esta movida. No tocamos los temas de esa época, pero somos los mismos.
Cuando empezaron vivieron los primeros pasos del punk en la Argentina. Claro. Para el 82 estaban Los Violadores, Los Laxantes y nosotros, que éramos bastante más chicos. Eran tiempos difíciles. Todavía estaba la dictadura. Salíamos a la noche y más de una vez terminábamos en cana y nos tenía que venir a buscar mi viejo. Recién en octubre del 83 la cosa empezó a abrirse. Tocábamos todo lo que se podía, pero grabar era muy caro, casi imposible. A penas nos quedaron registrados algunos ensayos que rescaté hace muy poco gracias a (el recientemente fallecido: la nota fue realizada antes de su muerte) Gamexane y un demo que grabamos en Estudios del Jardín, que era entre ska y nuevaolero: muy horrible (risas). En el 85 yo empecé con Los Pillos y Fernando en los Cadillacs. A pesar de eso, el trío de Día D siempre siguió tocando. Aunque sea para nosotros.
¿Qué pasó con Cienfuegos? Las versiones sobre la ruptura son muy contradictorias... Prefiero no hablar de eso. Había una amistad de por medio y cuando se traiciona no hay manera de volver atrás. De hecho Día D es nosotros cuatro sin Sergio. El problema fue con él.
¿Cómo se decidieron a lanzar esta nueva etapa de Día D? Con Cienfuegos dejamos de tocar hace casi 5 años. Yo enseguida me sumé a la banda de El Soldado que labura mucho por el interior del país y grabé e hice algunos shows con Jorge Serrano. Pasó un tiempo largo y no nos veíamos. No es sencillo: estamos cada vez más grandes y cada uno estaba en la suya. Pero el bichito empezó a picarnos otra vez. Entonces empezamos a juntarnos a ensayar y al toque teníamos temas nuevos. La idea es ir despacio, pero hacer las cosas bien.
¿Cómo fueron resolviendo el tema de las voces? En Cienfuegos cada uno cantaba sus temas. De hecho Sergio estaba en el escenario la mitad de cada show. La otra mitad la cantábamos nosotros tres. No fue traumático ni mucho menos. De hecho hubo un show de Cienfuegos sin Sergio y nadie pidió que el devolvieran la entrada (risas). Ahora canto la mayoría de las canciones yo, pero nos seguimos repartiendo.
Y de a poco se pusieron a tocar en vivo. Sí, de a poco. Está jodido programar un show por mes. A no ser que te armes un circuito con las provincias y el conurbano, cuesta mucho. En la Ciudad de Buenos Aires hay mucha oferta de bandas y no abundan los lugares. Algunos de esos espacios son muy caros, otros suenan muy mal. Por eso estamos contentos de haber conseguido el Marquee. Hacemos casi todos los temas nuevos y varios de Cienfuegos, como "Deja que te diga", "Revancha" (que nunca habíamos hecho en vivo), "La Colina", "¿Querés saber lo que es estar muerto?" y "Desierto" y "Delicias".
¿Cómo va la grabación del disco? Muy bien. Es un aliciente muy grande. Armamos un repertorio muy rápido. Algunas canciones iban a ser para el cuarto disco de estudio de Cienfuegos. Juntamos un total de veinte temas de los que seleccionamos trece. Empezamos ensayando, fuimos grabando lo que teníamos en un pseudo estudio de mi hermano y después Flavio (Cianciarullo) nos dio una gran mano y ya estamos en su estudio. Todo esto nos tiene muy entusiasmados.
¿Qué onda tienen los temas nuevos? Es la continuación natural de Cienfuegos. Somos los mismos, pero tocamos un poco mejor. Son canciones sufridas y post punk. Creo que vamos hacia lo que hubiera sido el cuarto o quinto disco de Cienfuegos. Los temas son bastantes rápidos, en ese punto me hacen acordar al primero.
Cienfuegos fue una de las mejores bandas argentinas de los 90. ¿Por qué nunca terminaron de despegar? No sé si lo merecíamos. Algunos de nosotros tenían y tienen otros laburos, entonces armar algo cien por ciento profesional se hacía muy difícil. Eso nos daba frescura, pero a la vez nos quitaba posibilidades de desarrollo. Siempre nos costó. Quizás no éramos muy funcionales, evidentemente la mala onda nos sigue siempre (risas). Pero valoro lo que hicimos. Antes los discos no me gustaban. Ahora los escucho y me parece que son un testimonio potente.
Por Sebastián Feijoo - rollingstone.com.ar/1425756-dia-d-la-alegria-es-solo-brasilena