Controversia por el dibujo animado Bob Esponja
Un estudio señaló deficiencias de atención de corto tiempo y problemas de aprendizaje en niños de cuatro años que vieron brevemente el programa.
El personaje de dibujos animados Bob Esponja está en medio de una polémica tras la difusión de un estudio que señala deficiencias de atención de corto tiempo y problemas de aprendizaje en niños de cuatro años que vieron brevemente su programa.
Se percibieron los problemas en un estudio realizado entre 60 niños seleccionados al azar, a quienes se les asignaron que miraran Bob Esponja o los dibujos animados de ritmo más lento Caillou que trasmite PBS (servicio de televisión pública), o bien que se dedicaran a dibujar. Inmediatamente después de estas asignaciones de nueve minutos, los niños fueron sometidos a pruebas de funciones mentales. Aquellos que vieron Bob Esponja realizaron las tareas con un rendimiento mucho más bajo que los otros.
Los resultados deberían ser interpretados con cautela debido al tamaño reducido del estudio, pero el resultado parece ser sólido y refuerza la idea de que la exposición a los medios constituye un asunto de salud pública, destacó el doctor Dimitri Christakis, especialista en desarrollo infantil del Hospital del Niño de Seattle.
El experto escribió un editorial que acompaña al estudio publicado el lunes en el sitio cibernético de la revista Pediatrics.
Lillard agregó que los padres deberían tomar conciencia de que a los niños de muy tierna edad se les afecta la capacidad de aprendizaje y el dominio de sí mismos inmediatamente después de ver programas como Bob Esponja.
“o recomendaría que vieran esos programas antes de asistir a la escuela o en cualquier etapa en que se espere que presten atención y aprendan'', agregó.
David Bittler, portavoz de Nickelodeon, refutó los resultados y destacó que Bob Esponja está dirigido a niños de 6 a 11 años de edad, y no a los niños de 4 años.
Lillard señaló que se eligió a niños de 4 años porque esa edad “es el período clave durante el cual se ve el mayor desarrollo” de cierto autocontrol de su capacidad. Este estudio no podría determinar si acaso los niños de otras edades podrían ser afectados de la misma manera.
Lillard señaló que ninguno de los niños estudiados había sido diagnosticado con problemas de atención y todos tuvieron puntajes similares en evaluaciones de sus padres sobre su comportamiento.
La mayoría de niños eran blancos y procedían de familias de clase media o adinerada. Estos recibieron pruebas de función mental comunes después de mirar dibujos animados o de dibujar. Los niños que vieron Bob Esponja tuvieron un promedio de 12 puntos menos que los otros dos grupos, cuyo rendimiento fue casi idéntico.
En otra prueba, que medía el dominio de sus facultades y la impulsividad, los niños fueron catalogados por el tiempo que esperaban para comerse unos bocadillos que se les ofrecieron cuando el investigador salió del salón. El grupo de Bob Esponja esperó un promedio de dos minutos y medio, mientras que los otros dos grupos esperaron un promedio de por lo menos cuatro minutos.
Fuente: agencias