Bienvenidos a la pesadilla de Alice Cooper. Una pesadilla que tiene de todo y para todos los gustos: un sádico y morboso anfitrión, una boa constrictor paseando por los lugares más remotos, muertos vivientes, una guillotina y hasta el nacimiento de un enorme Frankestein. Sí, todo esto es posible en un show de rock aunque no lo crean, y la única persona que lo puede hacer realidad es Vincent Damon Furnier, mejor conocido como Alice Cooper.
El comienzo de esta gran pesadilla fue perfecto, bien de su estilo. Subido a una gran tarima y disfrazado de araña, hizo uno de los clásicos del aclamado Welcome to my Nightmare, The Black Widow.
Lo había anticipado en varias entrevistas unos días atrás, la gira No More Mr. Nice Guy era la más heavy que había hecho en muchos años y no se equivocó. Brutal Planet, canción que le da nombre a uno de los discos más potentes del músico y Wicked Young Man del mismo álbum fueron parte de teatro del terror que Alice Cooper trajo a Argentina.
Halo Flies fue el momento indicado que encontró Alice para subir al escenario a su amiga y compañera fiel, la boa constrictor. Está claro, y aunque para muchos puede parecer un momento de suma crueldad, un show de Alice Cooper sin la boa alrededor de su cuerpo no es un show de Alice Cooper. Y por eso es que se dice que ver uno de sus recitales es una experiencia única e irrepetible, porque todo lo que presenta en escena es llamativo, entretenido y sorprendente. Desde las muñecas de trapo que usa para cantar Only Women Bleed hasta el súper Frankestein al que le da vida después de cantar Feed My Frankestein vestido de científico loco.
Pero además de toda esta parafernalia que Alice le agrega a su show, el rey del terror no se olvida de la música, el motivo principal por el que unas 6 mil personas se acercaron a verlo al estadio Malvinas. Hubo tiempo para que todos sus hits sonaran, desde el primero hasta el último, recorriendo gran parte de su carrera y sus álbumes más exitosos. I’m Eighteen, No More Mr. Nice Guy, Hey Stoopid, Poison -que estuvo pegada al clásico acto del guillotinado y la cabeza de Alice rodando por el escenario- y Schools Out con pelotas gigantes volando sobre la gente con un medley de Another Brick in the Wall homenajeando a Pink Floyd fueron parte de la pesadilla.
Para el final, el momento de los bises, el gran Alice Cooper salió a escena con la camiseta de argentina y una bandera e hizo otro de sus grandes clásicos, Elected. Y antes de despedirse prendió fuego el Malvinas con Fire, el poderoso cover de Jimi Hendrix.
Así Alice terminó su pesadilla. Una pesadilla que nos tendrá a todos soñando con Cooper por muchos años más.
Pablo Vio
Fotos: Santiago Gallo Bluguermann
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