Volvemos sobre el cine, pero esta vez para elegir cinco soundtracks que vale la pena destacar; sumá tu propuesta
Velvet Goldmine. Cada vez que Todd Haynes se propuso hacer una biopic, siempre hubo polémica. Pasó con Bob Dylan, con Karen Carpenter y pasó en esta película con su versión libre de la relación entre Iggy Pop y David Bowie en los '70. Al margen de la controversia por su interpretación libre de ciertos hechos, Velvet Goldmine tiene una banda de sonido impecable, cuyo plato fuerte son los covers de Roxy Music hechos por The Venus In Furs, un supergrupo integrado por Thom Yorke, Johhny Greenwood, Bernard Butler y Andy Mackay. Además, hay versiones a cargo de Placebo y Teenage Fanclub y temas originales de Brian Eno, T-Rex y Steve Harley un inédito de Pulp.
Batman Forever. Todo aquel que diga que las dos películas del encapotado que filmó Joel Schumacher son una ofensa al personaje y al buen gusto, asistirá a la razón. Dicho esto, la banda de sonido del primero de sus bochornos cinematográficos supera con alturas todo lo que no logra el film protagonizado por Val Kilmer. Aparte del archiconocido corte de difusión de U2, Batman Forever incluye temas de PJ Harvey, Mazzy Star, Nick Cave, The Flaming Lips, a The Offspring haciendo un respetuoso cover de "Smash It Up" de The Damned y a Massive Attack arrastrando a la oscuridad el "The Hunter Gets Captured By The Game" de Smokey Robinson.
La saga Crepúsculo. La saga de Stephenie Meyer suma igual cantidad de fanáticos que detractores, pero no estamos acá para discutir su historia o siquiera su relevancia. En lo que nos respecta, las bandas de sonido de los primeras tres entregas sirven como buen pantallazo de las luminarias tanto del indie como del nuevo rock de estadios. Inéditos de Muse, Vampire Weekend, Death Cab For Cutie, Editors, Grizzly Bear y Iron & Wine (entre varios otros) son argumentos más que suficientes como para justificar tenerlos en casa.
I Am Sam. Que es emotiva, que es puro golpe bajo, que la actuación de Sean Penn es brillante, que su interpretación da vergüenza ajena... I Am Sam no acepta medias tintas y, de hecho, la intención de contar con versiones originales de The Beatles fue dada de baja después de que Penn no consiguiese los derechos para usarlas. ¿La solución? Rufus Wainwright, The Black Crowes, Nick Cave, Eddie Vedder, Stereophonics salvan el partido con altura, si bien hay algunos momentos cuanto menos cuestionables.
Backbeat. Los cuatro de Liverpool cuentan con varias películas biográficas en su haber, con resultados dispares. Esta producción de 1994 se centra en sus comienzos en los cabarets de Hamburgo, cuando aun eran cinco (Stuart Sutcliffe, interpretado por Stephen Dorff) y Ringo aun no integraba sus filas. Al no incluir canciones originales de los Beatles en la película (ya que su repertorio en esa época consistía mayoritariamente de versiones ajenas), la banda de sonido incluye doce canciones de las que interpretaban en ese entonces en manos de un plantel de lujo conformado por Dave Pirner de Soul Asylum, Greg Dulli de The Afghan Whigs, Thurston Moore de Sonic Youth, Mike Mills de R.E.M, y Dave Grohl, aun en Nirvana por ese entonces.
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